sábado, 14 de julio de 2012

Perdón por confundir mis sentimientos.

Mientras estás preocupándote por si esa persona a la que una vez quisiste demasiado, no eres capaz de mirar más allá y ver, que un poco más hay una sonrisa preciosa que está buscando la tuya. Una nueva sonrisa que podría hacerte olvidar todo lo malo que has pasado, podría hacerte feliz. Entonces, en vez de hacerlo por ti misma, decides que esa persona sería un bonita forma de que él te viese feliz. Y aunque al principio lo haces con ese fin, poco a poco te va gustando más y más y te das cuenta de que ya tiene ocupado un cachito de tu corazón. Al principio está esa duda de si de verdad él pensará lo mismo que tú, si siente ese poco a poco que va naciendo y eso lo hace más interesante. Luego de repente descubres que sí, que quereis lo mismo, que sentís igual y entonces ocurre, surge eso que esperabamos los dos. En ese momento todo es perfecto, no importa nada más porque en ese momento es lo que quieres. Pero después piensas, te das cuenta de que son vidas diferentes, que no os veis, y que las cosas no son tan bonitas. Y en ese momento es cuando te das cuenta de que en realidad lo que querías era ese cariño que echabas de menos.


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